viernes, 17 de mayo de 2013

Al Rocio con Telesio yo me fui...

                                                                     
                                                                                         Dedicado a Lou y Oscar ¿a quien mejor?

No hay casualidades, ciertamente. De ahí, que tampoco lo fuera mi más reciente viaje a tierras colombinas en fechas tan rocieras como las que sirven de antesala a la más popular romería mariana. Con él,y porque bien hice Camino al Andar, estreno este blog.

Qué mejor que reponiendo fuerzas con el sabor entrañable de un libro para ver,saber y disfrutar mucho,LA SONRISA DE LA MAGDALENA. Con ella al Rocio yo me fui.

No fui sola,que,como se canta en aquellas sevillanas rocieras que tanto bailé en aquellos mis andalusíes tiempos, al Rocio con Telesio yo me fui… y ,porque nada vale si no se comparte, aquí la más fehaciente prueba,que una imagen,dicen,vale más que mil palabras pero las de mi amigo Oscar da Cunha en La sonrisa de La Magadalena valen mucho.Tanto que,con ellas, estas imágenes

















Había decidido parar a comer en CARMONA y visitar un poco la ciudad. Desde ese punto tan solo le quedarían dos horas para llegar a Isla Cristina. Sin saber bien porqué, se había hecho el propósito de llevar todo ese asunto del viaje y lo que en él surgiese, con mucha tranquilidad...


                     Carmona en aquella época del año era uno de los más serios rivales del paraíso.
Bajó por las animadas calles del pueblo hasta llegar al aparcamiento donde estaba su coche. Cuando se disponía a abrir la puerta del vehículo, se percató de que aquél perrillo, Telesio, estaba junto a él. Su postura y el gesto de su cara indicaban queestaba esperando a que se abriese la puerta del coche para subirse; ¡vamos, lo normal de todos los días!



Hacia las cuatro de la tarde decidieron hacer una excursión a PALOS DE LA FRONTERA. Alba quería conocer el muelle de las Carabelas
                                     Recorriendo el interior de las tres carabelas y el museo...


...recordó el cuaderno de su padre en el que citaba a Eusebio, un franciscano amigo de la infancia con el que se vio en el primer viaje que hizo a la provincia de Huelva. Estaba también en Palos de la Frontera, en el monasterio de LA RÁBIDA.


Alba se quedó mirándole directamente a los ojos, en ese momento se habían quedado solos dentro de “LA PINTA”. Solo interrumpieron el profundo beso en el que se habían fundido cuando oyeron el crujido de los tablones de la pasarela de acceso a la nave que anunciaba nuevos visitantes.
... y terminaron en MOGUER, donde pudieron conocer la casa-museo de Juan Ramón Jiménez. ¿Qué no hubiese podido escribir el poeta de haber conocido a Telesio?

 
Continuaron callejeando por el pueblo y llegaron a la plaza del Cabildo, donde se encuentra la estatua del escritor. Sin duda, Alba inspirada por el romanticismo de su obra, abrazó a Palas
 

                                           ¿Vamos a la playa? —preguntó él.
                                           —Sí.
                                          Aparcaron el coche junto a la duna, y volvieron a pisar “los
                                          jaimes”para atravesarla hasta salir frente al mar. Esta vez no
                                          tuvieron que andar mucho, el planeta en el que habían aterrizado
                                          no estaba habitado. Las lunas plateaban el aire que les envolvía.
                                          Al principio, dos siluetas se distinguieron sobre la arena, faltó
                                          poco tiempo para que se convirtieran en una sola.
                                         Con las primeras luces de la alborada volvieron al coche. El
                                         recuerdo de cuanto sucedió aquella noche en la playa ahora les
                                         pertenecía exclusivamente a ellos dos, y les acompañaría durante
                                         todo el resto de su vida.




                           El trayecto hasta Matalascañas en el descapotable resultó magnífico

                          —¡Anda, has cambiado de coche! Ella se sorprendió al ver el descapotable


Pasaron la tarde recorriendo los pueblos de la zona. Visitaron EL ROCÍO, pero no pudieron acceder al Parque de Doñana, era necesaria una cita previa que por supuesto no tenían.
Sí, al ROCÍO con Telesio yo me fui.
Siempre va conmigo.No importa si unas veces como chucho callejero y otras-las menos- con canino pedigree
¡Telesio siempre va conmigo!
.Así lo descubrí en La sonrisa de La Magdalena,un libro para ver,saber y disfrutar muchohttp://participacionruralviva.ning.com/profiles/blogs/un-libro-para-ver-saber-y-disfrutar-mucho-la-sonrisa-de-la
 
Así invito a hacerlo a cuantos mucho queráis ver y saber leyendo mucho,viendo mucho y ¡no lo olvidéis ! amando mucho porque

Amar a otra persona es lo único que realmente merece la pena en esta vida, aunque no seas correspondido.
                                                  (La sonrisa de La Magdalena. 2012)

1 comentario:

Oscar da Cunha dijo...

Alegría de ver que por esos inolvidables rincones por donde tanto paseé mi fantasía, ahora tú paseas y disfrutas de las letras que ellos inspiraron. Qué mejor regalo que esas fotos y esas tus palabras, de lo que ahora, siendo realidad, en su día tan sólo fue un sueño. Gracias amiga, me alegro de que seas precisamente tú quien enseñoree esa realidad en nombre de todos los que en este camino me seguís acompañando. Un fuerte y emocionado abrazo.
Oscar da Cunha